“La comunicación humana es la clave del éxito personal y profesional.”- Paul J. Meyer.

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La comunicación es necesaria,  ya que nos permite compartir ideas con los demás.

Aquí hay algunos tips para poder tener una buena comunicación:

Empatía: es preguntar y escuchar al otro sin juzgar, simplemente preguntarle lo que necesita en ese momento, en que desea que le ayudes o si únicamente quiere que le escuches.
Técnica del desarme: empatizar con algo de lo que la otra persona nos dice, no centrarnos en lo malo, sino buscar el punto en común o validar sus emociones (te ha debido molestar mucho, tienes razón en esto pero con respecto a lo otro yo opino diferente…)
Validación emocional: todo los que sentimos es legítimo. Los problemas de nuestros hijos son los más importantes y complicados en ese momento de su vida, no vale compararnos.
Negociación: es un proceso y una técnica mediante los cuales dos o más partes construyen un acuerdo.
Criticar la conducta o mensaje, no a la persona: eliminar el “eres un vago” y sustituir por “creo que te puedes esforzar más, confío en ti” y que sea sincero esto que les decimos.
Credibilidad: tiene que ver con ser honesta y genuina.
Parafrasear y resumir: ayuda a comprender lo que la otra persona me está diciendo y me permite verificar si realmente estoy entendiendo lo que me dice. “Entonces lo que me quieres decir es…”
Clarificar: mediante preguntas.
Emitir refuerzos o cumplidos: verbalizaciones que animan a continuar con su discurso.

Permitir silencios: parecen incómodos, pero casi siempre nos dan mucha información.
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Algunas ideas para practicar la escucha activa:
  1.  Cuida tu lenguaje corporal, dice más que las palabras. Debemos escuchar con todo el cuerpo y evitar que los sentimientos lo empañen: si escuchamos enfadados, nuestro hijo lo notará y no querrá comunicarse por miedo a nuestra reacción o a decepcionarnos.
  2. Hay tantas realidades como personas, tu realidad no es la de tu hijo; debemos escuchar teniendo siempre en mente eso, el no eres tú.
  3.  Muestra empatía siempre. Esto es, transmite que entiendes lo que sucede, aunque no lo compartas: “entiendo por qué te sientes así y lo ves de esa forma…”
  4.  Sé curioso de verdad. Pregunta, interésate de manera que puedas entender el punto de vista de tu hijo.










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